La Gomera, al igual que el resto de las Canarias, es una isla volcánica. No obstante, los episodios volcánicos pueden considerarse cosa del pasado: las últimas erupciones se produjeron hace unos dos millones de años. La erosión del agua ha trazado numerosos barrancos, y en la costa ha delineado prominentes acantilados: ejemplo de ello es el espacio natural protegido de Los Órganos, al norte de la isla. Los Órganos constituyen una muestra de columnatas basálticas, formadas por el lento enfriamiento de lava en un antiguo cráter.
La isla cuenta con cientos de endemismos vegetales y animales, que
hacen que sea rica en biodiversidad. Entre los endemismos animales de
La Gomera destaca el Lagarto Gigante de La Gomera (Gallotia bravoana), posiblemente uno de los vertebrados más amenazados del mundo. Sólo se conocen unos pocos ejemplares en un risco de difícil acceso. El gobierno canario ha elaborado un plan para su recuperación.
En los últimos años, el desarrollo económico se ha orientado hacia el turismo. Los núcleos turísticos emergentes son Valle Gran Rey, Playa Santiago y San Sebastián de la Gomera.